“SUPER 8″: UNA PELÍCULA PARA DISFRUTAR
Hace un par de días me "escapé" a una sala de cine comercial a ver "Super 8", de J.J. Abrams. Y disfruté un montón.
Hacía tiempo que no veía una película para todos los públicos tan divertida y tan inteligente. Además, me trajo muchos recuerdos de mi adolescencia y juventud, de todas aquellas películas que nos abrían a nuevos mundos y que nos permitían, durante un par de horas, huir de la complicada realidad de los últimos años de la dictadura franquista y de la llamada transición democrática.
"Los Goonies", Georges Lucas, Steven Spielberg, las sesiones dobles de cine de barrio llenas de monstruos, marcianos, vampiros y zombies, Mario Bava, los "westerns" de Leone, descubrir a Peckinpah... y Steven Spielberg, otra vez y siempre Spielberg... Tantos buenos momentos pasados en una butaca, en una sala de cine con una gran pantalla...
"Super 8" recrea aquella época en Estados Unidos. Los protagonistas son un grupo de adolescentes que quieren rodar una película de zombies en "Super 8", mientras comienzan a tener que tomar decisiones, a elegir, a entrar poco a poco en el mundo de los adultos. Como para muchos jóvenes de mi generación, el cine y la vida se mezclan, se confunden... (Con el paso de los años, cada cosa fue ocupando su lugar y fuimos descubriendo que amábamos tanto el cine porque amábamos la vida, porque queríamos "bebérnosla" a borbotones...).
El arranque de la película es magistral. En apenas unos segundos nos presenta una serie de personajes que van a ser claves en el desarrollo de la trama. Trama que mantiene la intriga durante buena parte del metraje (y el interés a lo largo de toda la película) gracias a un guión bien armado y a una puesta en escena inteligente y eficaz. Gracias a la pasión que los que han hecho esta película transmiten por el cine y por la vida y porque, a diferencia de otras muchas películas que son grandes éxitos en taquilla, los personajes son de carne y hueso, podemos identificarlos con seres humanos que conocemos y porque podemos vernos reflejados en ellos nosotros mismos. Es lo que Jordi Costa, en su espléndida crítica de “Fotogramas” del mes de agosto, llama el “compromiso con el factor humano”…
(Después de ver “Super 8” me fui a casa y me puse en el televisor “Tiburón” de Steven Spielberg. ¡Qué sesión doble más estupenda! ¡Qué buena es “Tiburón”! ¡Qué bien ha aguantado el paso del tiempo! Podría haberse realizado hoy mismo…).
Aún no hay trackbacks.

BLOG DEL FESTIVAL.
BLOG FORO DIGITAL AUDIOVISUAL
FESTIVAL DE SAN SEBASTIÁN.
25 agosto, 2011 - 10:31
Y tanto José Luis! Yo también la vi hace un par de días y disfruté como un enano, más bien, como si me hubiera trasladado a la época en la que destrozaba los pantalones por jugar tanto a polis y ladrones, comer de todo aunque se nos cayeran los dientes, y tantas nostálgicas situaciones púberes. Pero sobre todo, ese retorno al pasado spielbergiano que tanto nos ha marcado a muchos, Los Goonies, Gremlins, ET, y muchas más…
Como bien leí hace poco, es como si nos tragáramos la magdalena de Proust, pero en este caso, con palomitas y todo.
29 agosto, 2011 - 12:25
Hola !
Habia leido algo sobre el museo San Telmo y Federico Fellini en este proximo Zinemaldi , pero ahora no encuentro nada , ha habido un cambio con Jacques Demy , no pongo signo de interrogacion pues dispongo de un teclado endiablado y no acierto a poner el signo .
Saludos
29 agosto, 2011 - 16:53
La película está bien, pero a ver, Rebor, no crees que se han pasado tres pueblos con el accidente del tren? una ranchera choca contra un tren, y en vez de hacerse añicos la ranchera y morir su conductor, es el tren el que vuela por los aires, cayendo vagones por todas partes, no hiriendo a ningún chaval y ni haciendo un rasguño al coche de la chica. Por favor! El cine de hoy se ha metido en una espiral del más difícil todavía que hace que hasta el último panoli de la película tenga que salir airoso de situaciones que ni Superman. Si hicieran Tiburón hoy en día lamentablemente no tendría mucho que ver con el Tiburón que rodó Spielberg en los 70.
1 septiembre, 2011 - 15:32
coincido con sergio jeje cuando vi la escena del tren alucine… que la locomotora salte y el resto de vagones descarrile vale, es perfectamente creíble, pero que vuelen los 200 vagones que parecía llevar… venga hombre. y ese vagón que da un latigazo (a saber pq motivo…) y destroza la casa donde rodaban pero deja milagrosamente impecable el coche…
han querido hacer una mezcla entre ET y depredador para que valla todo el mundo a verlo y les a salido una nueva película palomitera con fallos por todos los lados.
al menos se agradeció no ver la bandera americana cada 10 minutos pq es el único topicazo que faltaba en la cinta
2 septiembre, 2011 - 15:27
Pues a mí me gustó, disfruté como cuando vi ET en el Astoria en 1982, y eso que ni el cine fantástico ni los efectos especiales (ni la serie “Perdidos”) están entre mis preferencias. Veamos, ese tren, ¿no iba carcado acaso de elementos extraños que tenían un comportamiento especial? Es una película, casi todo en el cine se exagera y punto. Yo, desde la butaca, no me fijaba en los efectos, sino en la narración impecable y en el efecto Spielberg: los niños, la imaginación, la aventura, la relación con los adultos, todo lo que está muy por encima del efecto estético.
Spielberg ya ha dicho que de rodar ahora “Tiburón” lo único que cambiaría sería el animal, que no sería de cartón piedra, sino digital, algo más barato y no se averiaría con tanta frecuencia. Eso sí, el escualo protagonizaría más metraje, y eso que el éxito de ésta es, precisamente, lo que el ojo no ve, además de ese triángulo interpretativo irrepetible Dreyfuss-Shaw-Scheider.
14 septiembre, 2011 - 11:44
Pues a mi no me gusto nada, me aburri un montón, más que para todo el público diria que más bien es para niños.