Adiós, Mr. Oshima
Cuando nos comunicaron que Nagisa Oshima no podría estar en San Sebastián en septiembre para presentar la retrospectiva que le dedicamos debido a su "delicado estado de salud", no podíamos imaginarnos que nuestro entusiasta reconocimiento a su filmografía acabaría siendo póstumo. Hoy la reivindicación de su obra se hace más necesaria que nunca, porque, tras una efímera popularidad en la década de los 70, Oshima había quedado un tanto relegado al olvido y él mismo se había sumido en un discreto retiro desde que rodara su última (y gran) película en 1999.
Los lectores de este blog intermitente y perezoso saben que soy de la opinión de que las películas se explican mejor por sí mismas que cualquier texto laudatorio hablando de ellas. Además, en septiembre, los espectadores del Festival tendrán en sus manos el estupendo libro que está coordinando Quim Casas, y ahí va a quedar perfectamente explicada la gran aportación de Oshima al cine moderno. Así que, siguiendo mi costumbre, prefiero hacerle este pequeño homenaje personal con una galería de trailers de sus películas. Por supuesto, todas ellas las podréis ver en el ciclo que estamos preparando para septiembre.
Oshima comenzó su carrera en el estudio Shochiku, uno de los más poderosos de Japón, en una época (finales de los 50) en que los productores descubrieron que las películas sobre jóvenes rebeldes eran baratas de hacer y funcionaban bien en taquilla. Sobre eso trata el film de Oshima Historias crueles de juventud, protagonizado por una joven pareja que vive del chantaje. Lejos del tono moralizante que a veces tenían estos films juveniles, el de Oshima es un contundente retrato de una generación que rechaza el mundo de sus mayores y que anticipa los movimientos contestatarios de la década siguiente.
En 1960 Oshima rodó otra película para Shochiku titulada Night and Fog in Japan, y ahí ya dejó clara cuál era su verdadera vocación: ser el cronista político del Japón de su tiempo. Es una cinta opresiva, claustrofóbica y desencantada, con delirantes y enloquecidos movimientos de cámara, acerca de las tensiones políticas en el mundo estudiantil japonés de los 60. A Shochiku no le gustó la película, ya que no encajaba con el tipo de producciones que prefería hacer, y decidió no estrenarla. En vista de ello, Oshima abandonó el estudio para hacerse productor independiente.
Nunca se nos ocurriría relacionar a Oshima con el anime japonés, pero lo cierto es que él también hizo una película de animación: Tales of the Ninja o Band of the Ninja. Eso sí, es una muy poco convencional adaptación de un manga que es todo un reto a quienes aún desprecian el anime japonés por su falta de dinamismo: Oshima reiventa el cine de animación a través del estatismo.
No son muchas las películas de Oshima que se estrenaron en España, pero al menos sí llegó a nuestras pantallas El muchacho, uno de sus títulos más conmovedores. Basado en un extraño suceso real, el film sigue las peripecias de un niño al que sus padres utilizan en un turbio "negocio", y es otra certera indagación del director en la estructura familiar y en los males endémicos de la sociedad japonesa de la época.
Y con él llegó el escándalo: El imperio de los sentidos fue objeto de censura y llevó a Oshima a los tribunales por saltarse uno de los grandes tabués del cine japonés, mostrar genitales en la pantalla. También lo hizo famoso en todo el mundo. Afirma Wikipedia que "cuando fue estrenada en Estados Unidos, la venta de huevos se incrementó inesperadamente", un dato que no sé hasta qué punto es fidedigno, pero que dice mucho de la condición humana (y de la gente que redacta la Wikipedia). Más allá de la anécdota, la película es todo un emblema del cine de Oshima y de su idea del sexo como cómo una poderosa fuerza revolucionaria. Volver a verla en pantalla grande en el Festival demostrará que no ha perdido nada de su poderío.
Allá por los años 80, en los lejanos tiempos en que David Bowie era mucho más popular que Michael Jackson, Feliz Navidad Mr. Lawrence fue todo un acontecimiento, aunque no sé por qué las nuevas generaciones han olvidado esta película. Lo que podría entenderse como una especie de remake de El puente sobre el río Kwai (las duras condiciones de vida de los prisioneros de guerra británicos en un campo de concentración japonés) se convirtió en manos de Oshima en otra fábula sobre los extraños sitios a los que nos puede llevar el deseo y la búsqueda de la belleza. La otra estrella del film era Ryuichi Sakamoto, entonces otro ídolo de masas en Japón, quien también compuso esa música que tanto ayudó a la popularidad del film.
Oshima se despidió del cine con Tabú, una película que pasó más bien desapercibida en España, aunque no había ninguna razón para ello. Más bien al contrario, porque es un refinado, sutil y elegante relato sobre la vida cotidiana de los samuráis que contesta a lo que nadie se atrevía a preguntar: ¿acaso no era habitual la homosexualidad entre tanta katana? A los 67 años de edad, Oshima volvía a desafiar los límites de lo que se podía contar para hacer una película joven, viva y, sobre todo, muy hermosa.
Me voy con una despedida, un último homenaje a la memoria de Oshima. Un director que el próximo septiembre estará más vivo que nunca con sus películas en San Sebastián. Pero la música expresa mejor estas cosas que las palabras, así que os dejo con Ryuichi Sakamoto interpretando al piano su tema de Feliz Navidad Mr. Lawrence.
El cine según Franju
No creo que haga mucha falta justificar el ciclo dedicado a Georges Fanju que hemos anunciado hoy, pero puede ser oportuno presentárselo a quienes no lo conozcan bien, o incluso a quienes no habían oído hablar nunca de él. Al fin y al cabo, aunque Franju fue contemporáneo de cineastas franceses como Truffaut, Godard, Chabrol o Resnais, su obra es muchísimo menos conocida que la de todos ellos. Solo cuatro de sus nueve largometrajes fueron estrenados en las salas de cine españolas y solo uno de ellos ha sido editado en nuestro país en dvd. Pero en lugar de plantear la presentación biográfico-filmográfica al uso, prefiero dejar que hable el propio Franju con sus escritos y sus películas. Aquí os dejo una colección de citas suyas que explican bastante bien sus ideas sobre el cine, bien acompañadas de unos fragmentos de las películas que podrán verse en Zinemaldia. Para ir abriendo boca, más que nada.
El regreso de Walter Hill
Una de las cosas que más ilusión hacen cuando trabajas en un festival de cine es esa oportunidad de encontrarte con gente que ha sido importante en tu pasado (cinematográficamente hablando, claro, que en otros terrenos más resbaladizos maldita la gracia que hace). Ese sentimiento –que a veces se reviste de un aura un tanto infantil, por qué negarlo– lo tuve cuando hace unas semanas Walter Hill nos confirmaba su visita a San Sebastián para presentar nuestro ciclo de este año, American Way of Death: Cine negro americano 1990-2010. Walter Hill regresa así a San Sebastián treinta años después de que presentara una de sus películas en el Zinemaldia. Walter Hill, nada menos. Asumamos que todo cinéfilo (y también cualquier aficionado) tiene en su cabeza dos historias paralelas del cine: una es la que está en los libros y nos enseñan en las universidades, otra es la nuestra personal, la de los directores y películas que, por un razón u otra, nos han dejado imágenes marcadas a fuego en la memoria. Walter Hill es uno de esos cineastas imprescindibles en la recuerdo cinéfilo de mi generación, criada principalmente con el cine de la segunda mitad de los setenta. Hill significaba para nosotros el perfecto ejemplo de que era posible un cine de acción de calidad, de elegante sobriedad, con un laconismo en la descripción de situaciones y personajes que abría la puerta a todo tipo de sugerencias.
James Gray: film noir y tragedia familiar
El próximo 16 de septiembre, James Gray estará en San Sebastián para presentar nuestro ciclo de este año, American Way of Death: Cine negro americano 1990-2010. Con tan solo cuatro largometrajes como director, James Gray se ha ganado un merecido puesto de honor en el cine norteamericano contemporáneo y, especialmente, en el género negro, al que ha aportado notables dosis de drama y tragedia familiar respetando las normas del género y reinventándolas a partir de presupuestos nada chocantes ni en lo temático ni en lo formal.
Demy y otras cosas
La nouvelle vague se ha ido quedando huérfana de sus principales activistas. Hace ya varios años falleció Truffaut, pero en los últimos meses se fueron Rohmer y Chabrol. Solo quedan, vivos y en activo, y más inspirados que nunca, Godard y Rivette, que siempre fueron, ya desde los tiempos en los que practicaban la crítica en Cahiers du Cinéma, los más atrevidos e inspirados. ¿Y Demy?
Empezamos…
Comienza este blog compartido con dos ilustres colegas. Por aquí andaremos tres de los miembros del Comité de Selección del Festival: José Ángel Herrero-Velarde alias "Notario" (toda una institución en el Festival que ahora ha prometido reciclarse a la virtualidad), Quim Casas (gran crítico y periodista cinematográfico de sobra conocido por todos)

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FESTIVAL DE SAN SEBASTIÁN.