Viaje a Toulouse
Los dos ilustres colegas con quienes tengo el honor de compartir este blog son críticos cinematográficos, gente que como se sabe dispone de todo el tiempo libre del mundo. En cambio, yo estoy recién jubilado y todos los que se encuentran en esta extraña situación conocen bien que, por mucho que madrugue, un jubilado no tiene jamás un segundo libre. Antes, por ejemplo, cuando yo ejercía mi profesión para el mediodía tenía leídos dos periódicos y completados un par de sudokus. Ahora, por el contrario, tengo que esperar al momento de acostarme para repasar apresuradamente la prensa. Y los sudokus ni olerlos. Esta es una de las razones por las que me incorporo al blog con un ligero retraso.
El otro motivo de mi tardanza es mi llamativa torpeza en el manejo de las herramientas digitales, deficiencia que trato de subsanar mediante un cursillo acelerado. Blanca Marín, la experta del festival en estos temas, ha tenido la osadía de asumir mi adoctrinamiento y con paciencia infinita se afana en que llegue a dominar todos los recursos de este medio de comunicación, que a mí me resulta casi tan enrevesado como una película de Tarkovski. Confío en que sus enseñanzas no caigan en saco roto.

Con Federico Veiroj y el protagonista de La vida útil, Jorge Jellinek, en el Festival de San Sebastián
Bueno, a lo que iba. La semana pasada viajé a Toulouse invitado por los responsables del festival (más precisamente “encuentros de cine de América latina”) que allí se celebra por estas fechas y que este año ha celebrado su edición número 23. La visita anual a Toulouse supone por un lado el placer de disfrutar de una bellísima ciudad, que recomiendo vivamente a todos los que no la conozcan, y por otra parte el reencuentro con películas y cineastas que me resultan familiares. De los quince títulos que figuraban este año en la competición más de la mitad eran conocidos y muchos serán reconocibles por quienes asisten a nuestro festival, porque han sido programados en alguna de sus secciones. Por ejemplo, Las marimbas del infierno, segundo largo del guatemalteco Julio Hernández Cordón, Lucía, opera prima del chileno Niles Atallah, o La vida útil, segunda película del uruguayo Federico Veiroj, participaron en Zabaltegi, dentro de la competición del premio Kutxa Nuevos Directores, consiguiendo la última una mención especial del jurado que otorgaba dicho premio.
En Toulouse, por el contrario, fue la película de Julio Hernández la que se hizo con el primer premio.
Otras películas procedían del apartado Horizontes, como la opera prima de Daniel Hendler, Norberto apenas tarde o A tiro de piedra, también primer largo del mexicano Sebastián Hiriart. Todas ellas iniciaron su trayecto en Cine en Construcción, por donde también pasaron otros títulos como Asalto al cine, El cielo elegido o Verano de Goliat. En otras secciones de Toulouse también era frecuente toparse con películas que previamente habían pasado por Donosti: la inauguración corrió a cargo de Cerro Bayo, de Victoria Galardi, (mi "affaire toulousain" que esta vez optó por eludir su presencia para no alimentar aviesos chismorreos), que había representado al cine argentino en la competición donostiarra, y la clausura correspondió a Karen llora en un bus, del colombiano Gabriel Rojas Vera, una de las participantes en la convocatoria 18 de Cine en Construcción. Abel, de Diego Luna, Agua fría (antes Agua fría de mar), de Paz Fábrega, Bombón, el perro, de Carlos Sorín, Carancho, de Pablo Trapero, La Yuma, de Florence Jaugey, El último verano de la boyita, de Julia Solomonoff, Norteado, de Rigoberto Perezcano, Octubre, de Daniel y Diego Vega, Rompecabezas, de Natalia Smirnoff son otras tantas muestras del reciente cine latinoamericano que ya han tenido oportunidad de conocer los asistentes al certamen donostiarra.
En el marco de estos encuentros de Toulouse se celebra cada año, desde hace nueve, una de las dos convocatorias anuales de Cine en Construcción. Los comités de selección de Donostia y de Toulouse han recibido para esta última edición noventa y dos propuestas que representaban a diecinueve países. Una opera prima brasileña, dos argentinas y tres segundas obras chilenas han completado las seis elegidas. El jurado del premio Ciné Cinéma concedió el suyo a Historias que só existem quando lembradas (que se distribuirá internacionalmente con el título de Jotuomba), de la brasileña Julia Murat, mientras el Premio Cine en Construcción fue para Bonsái, segundo largo del chileno Cristián Jiménez, autor de Ilusiones ópticas, que también participó hace unos años en este apartado, y a modo de mención concedió una dotación económica especial a la mencionada película brasileña. Teniendo en cuenta la experiencia de años precedentes, no parece aventurado adelantar que alguna o algunas de las participantes en este convocatoria de Cine en Construcción podrán ser vistas, una vez concluídas, en diversos certámenes internacionales.
Apuntaba al comienzo de esta reseña que en Toulouse, además de películas, es muy sencillo el reencuentro con cineastas. No pude saludar a Carlos Sorín, porque su trabajo como presidente del jurado y la presentación de las películas que se proyectaban en su honor le tenían muy ocupado, pero me habría gustado recordar con él la participación de Historias mínimas en la edición inaugural de Cine en Construcción, allá por 2002, que sirvió para que le invitáramos a concursar en Donosti, donde consiguió el premio especial del jurado y la respuesta entusiasta del público.
Sí tuve oportunidad de hablar con Yulene Olaizola, con raíces en el valle del Urola, autora de Intimidades de Shakespeare y Victor Hugo, con Fernando Amaral, protagonista de Norberto apenas tarde, que viajó hasta Toulouse en representación del director, Daniel Hendler, enfrascado como actor en un rodaje, serví de guía a Alejandro Fernández Almendras, director de Huacho, que después de veintiocho horas de viaje no conseguía encontrar su hotel y mantuve largas conversaciones con Federico Veiroj, director de La vida útil, que sigue paseando su película por festivales de medio mundo y no sabe dónde colocar los premios que obtiene. Una indisposición, que maliciosamente atribuyó a la mediocre calidad del restaurant al que le invitamos, le impidió asistir a la cena de clausura en la que los responsables del festival agasajan a los invitados con la clásica cassoulet (plato gastronómico por excelencia de la región, que viene a ser una versión francesa de las alubias de Tolosa, sólo que allí las alubias son blancas y abunda la carne de pato). Menú ciertamente contundente, que presenta el inconveniente de provocar por la noche algunos estruendos inoportunos.
También hubo oportunidad de reencontrarse con algunos de los representantes de las empresas técnicas que patrocinan el premio de Cine en Construcción de San Sebastián, Marichu, Patricia, Boris, Daniel, David, Teresa, Cela, que preparan ya el reglamento que se aplicará en la convocatoria número 20, a celebrar los días 20 y 21 del próximo mes de Setiembre. Todos insisten en la necesidad de estudiar toda clase de proyectos y caminos que faciliten la distribución comercial de las películas en cuya postproducción invierten muchos medios y mucho esfuerzo. En este sentido, fue una noticia alentadora recibir la confirmación de que Los colores de la montaña, premio Kutxa nuevos directores, había sido comprada por un distribuidor español y será estrenada en los próximos meses. En Francia el estreno está anunciado para las próximas semanas.
En el viaje de ida a Toulouse recibí por la radio la noticia de la muerte de Liz Taylor, cuya visita al festival para inaugurar la edición de 1973 con su película Night Watch es considerada por algunos como el momento más glamouroso en la historia de nuestro certamen. Yo creo que esa opinión supone minusvalorar la presencia de muchos otros famosos y famosas que han tenido la deferencia de visitarnos. De lo que no hay duda es de que la llegada de Liz Taylor fue la más “esperada”. Mis colegas del comité de dirección aún no disfrutaban por entonces del uso de razón y yo todavía no me había estrenado como partícipe de la organización, pero si era titular de uno de los codiciados abonos para el Victoria Eugenia que existían en aquellos años y fuí testigo de la hora larga (larguísima) que tuvimos que esperar ansiosos en el vestíbulo del teatro, mientras en el Astoria alguien tuvo la idea de entretener al personal con la proyección de viejos Nodos, iniciativa que naturalmente enardeció el cabreo de la concurrencia. Todavía recuerdo con nitidez que el enfado del respetable se disipó, en lo que a mí respecta, tan pronto como tuve ocasión de contemplar de cerca los fascinantes ojos de la estrella.
Para amenizar el viaje de vuelta Veiroj tuvo la ocurrencia de regalarme, antes de despedirnos, un CD de Mateo, cantautor uruguayo fallecido hace algún tiempo, un poco en la línea de Georges Brassens, según me aseguró. Tremendo error, porque las airadas protestas de mis compañeras de viaje me obligaron a apagar el cd antes de terminar la segunda canción y pasarme a la sintonía de “radio nostalgie”, que repite incansable los mismos temas de Gilbert Becaud, Salvatore Adamo, Charles Aznavour, Sylvie Vartan, Julien Clerc, Joe Bassin, Claude François o Michel Delpeche, figuras legendarias de los años sesenta, o sea del paleolítico inferior. Para ser un buen cinéfilo creo que hay que estar también puesto en temas musicales, pero desde que Pioneer abandonó el festival yo me he quedado huérfano de asesor particular en la disciplina musical y todos sus esfuerzos por ponerme al día en la materia han cesado de golpe y sustituídos por influencias mucho más perniciosas.
Desde aquí quiero enviar un afectuoso saludo de agradecimiento a toda le gente de Toulouse, en especial a Esther, Eva, Francis, Erick, Stephanie y Alejandra, que como siempre nos han tratado de maravilla. Espero volver el año que viene si tienen la gentileza de invitarme.
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BLOG DEL DIRECTOR.
BLOG FORO DIGITAL AUDIOVISUAL
FESTIVAL DE SAN SEBASTIÁN.
30 marzo, 2011 - 18:37
Es muy agradable apreciar las buenas relaciones entre el certamen donostiarra y el francés, que sigan construyendo celuloide.
Pasando a las películas, ¿además de las relacionadas con el festival, alguna otra destacable que nos pueda llegar? ¿Del palmarés oficial alguna? He visto que “Lucía” y “Medianeras” se han llevado premios oficiales.
Gracias José Ángel por tu crónica tolosana. Y a seguir indagando en las TIC’s!
30 marzo, 2011 - 23:56
Pues para ser usted novatillo en los campos digitales no lo hace nada mal. Su narración sobre el viaje a Toulouse me ha parecido muy interesante y detallada.
Coincido con usted en el gusto por el cine latinoamericano y por la música de los años 60 y 70 (tengo la colección completa de discos de Maxime le Forestier, cantautor que recomiendo vivamente a los que nos puedan estar leyendo).
Habla usted de muchas películas, algunas de ellas vistas en Donostia el pasado septiembre y otras que espero ver pronto.
Gracias por este repaso tolosano. Espero ansiosa su siguiente blog.
Déjeme recomendarle un cantante mucho mejor, en mi humilde opinión, que Mateo, aunque de muy distinto estilo. Se trata de Sandro, argentino y gitano que ya falleció. Un mito en Argentina. Su canción “Trigal” es auténtica (la puede ver en you yube)..
31 marzo, 2011 - 08:10
Me alegro de que haya disfrutado Vd. con mi crónica del viaje a Toulouse, aunque permítame que discrepe de sus preferencias musicales. Tanto Maxime le Forestier como ese Sandro me parecen sólo adecuados para gustos un poco vetustos y, además, este último es extranjero y no vale. Le propongo repasar a fondo esta materia para no sufrir goleadas escandalosas en eventuales concursos que se convoquen sobre el tema. Muchas gracias por su atención.
31 marzo, 2011 - 09:11
una crónica completa y detallada. Felicidades! un buen diario de viaje, y con buena información sobre las películas.
31 marzo, 2011 - 11:11
Magnífico debut, aunque echo de menos alguna explicación y relato de la experiencia acerca de lo que le debe robar a usted el tiempo como jubilado que es: la observación, comentario y dirección desde la valla de las obras del parking de La Concha. Por alusiones: me ha tocado usted el corazoncito con su orfandad musical. Estoy seguro de que el cantante uruguayo es excelente, pero el stress de jubilado y la insensibilidad de sus compañeras han impedido que aprecie su arte. Así las cosas, prometo aquí mismo poner remedio al asunto con una selección de exquisitas moderneces que le haré llegar en breve, más o menos.
Suyo afectísimo,
Pioneer
31 marzo, 2011 - 14:35
Anda Vd. bastante desorientado sobre las ocupaciones que acaparan el tiempo de un jubilado responsable como yo. Sin embargo, hoy me ha alegrado el día y me ha eliminado todo stress al informarme que está dispuesto a mantener su cargo de mentor musical, con lo que me ha quitado un gran peso de encima. Ardo en deseos de recibir sus nuevas enseñanzas.
6 mayo, 2011 - 17:47
Veo que faltan corresponsales femeninas en este foro, así que me atrevo a iniciarme en esta comunicación digital que utilizo por la primera vez. Desde ahora ya somos dos jubilados responsables!! El stress yo procuro evitarlo. Muy interesante la crónica del viaje a Toulouse, me gusta la verborrea con que Vd. cuenta las cosas. En la primera ocasión me doy un garbeo por esa ciudad de la que me llegan tantas referencias. Muy discreta V.G. se ha mantenido en la sombra esta vez. Estoy al día sobre: Abel, Bombón el perro, El último verano de la boyita, Historias mínimas, Cerro Bayo, etc. Alguna de estas películas me ha animado a viajar a la Patagonia recientemente. Seguiré en contacto con este blog.
Una admiradora de su trabajo cinematográfico.