Demy y otras cosas
La nouvelle vague se ha ido quedando huérfana de sus principales activistas. Hace ya varios años falleció Truffaut, pero en los últimos meses se fueron Rohmer y Chabrol. Solo quedan, vivos y en activo, y más inspirados que nunca, Godard y Rivette, que siempre fueron, ya desde los tiempos en los que practicaban la crítica en Cahiers du Cinéma, los más atrevidos e inspirados. ¿Y Demy? Extraño cineasta en un mundo extraño. De Lola, una película feérica sin parecerlo, una película sobre el cine americano desprovista de toda noción de mitomanía, pasó al cine cantado, al musical urbano, a los colores como forma de vida y de relacionarse entre los personajes, y después vinieron cuentos de hadas, más musicales de los tiempos modernos y hasta la adaptación de un cómic japonés, Lady Oscar. Demy es tan extraño y desconcertante, un cuerpo extraño y mutante en el cine de la modernidad, que bien merecía una retrospectiva. Tras dos años consagrando el ciclo clásico a los representantes de la generación de la violencia (Richard Brooks y Don Siegel), el festival decide hurgar en las entrañas de la generación (europea) inmediatamente posterior a la de los Ray, Fleischer, Mann, Fuller, Aldrich, Brooks y Siegel. Scope, colores, canciones, danzas y una forma de vida trasladada a la pantalla. Eso es Demy, y algunas cosas más, y de eso se escribirá al detalle en el libro publicado por el festival con participación de especialistas españoles y franceses. Hay bastante y buena literatura sobre el director francés (un libro reciente coordinado por Olivier Pere, responsable del festival de Locarno), pero el festival, conjuntamente con Filmoteca Española y siguiendo los patrones bien establecidos de su colección de libros sobre cineastas clásicos, busca siempre aportar otra mirada, personal y complementaria a las ya existentes.
En unas semanas ricas en estrenos, conviene recordar que se han instalado en las carteleras españolas dos films que estuvieron presentes en el festival del pasado año. Uno es El mundo según Barney (estuvo en Perlas, en Zabaltegui), producción canadiense beneficiada de la siempre versátil y prodigiosa interpretación de Paul Giamatti. La otra es Misterios de Lisboa, un largo, deslizante, perverso y placentero folletín orquestado por el chileno Raoul Ruiz, una de las aportaciones diferenciales del festival en la edición de 2010. Sin duda su presencia en el certamen y la Concha de Plata al mejor director obtenida por Ruiz habrán ayudado algo a que esta drástica, radical y espléndida muestra de cine en estado libre haya obtenido su pequeña parcela en la exhibición comercial de nuestro país.
Aún no hay trackbacks.

BLOG DEL DIRECTOR.
BLOG FORO DIGITAL AUDIOVISUAL
FESTIVAL DE SAN SEBASTIÁN.
21 marzo, 2011 - 19:06
Buena la justificación por el ciclo de Demy. A muchos se les quedará cara de pasmo y estupefacción musical en cuanto vean cómo cuenta las historias de sus películas. A no perderse las famosas (Lola; Paraguas de Cherburgo; Señoritas de Rochefort; Piel de asno), pero sobre todo, la gran oportunidad de ver sus mayores rarezas (y en Demy esto es un epíteto).
¿Y por cierto, vais a traer para el ciclo todo lo que Demy hizo, incluidos sus cortos y lo de la TV?
Estaría genial incluir alguna (o todas) de las películas documentales que la genial Agnès Varda dedicó a su marido (y de paso traerle a ella) y tal vez alguna otra que podríamos llamar el post-Demy: Jeanne y el chico formidable; o las dos que Resnais hizo hace poquito (On connaît la chanson y Pas sur la bouche).
Ahí lanzo la propuesta. ¿Y por qué no un concierto de Michel Legrand?
Enhorabuena de nuevo por vuestro trabajo, Quim.
21 marzo, 2011 - 19:22
Si, está pensado que sea integro, con todos sus cortos (aunque tiene algunos que son como prácticas que hay que ver) y lo de televisión…. También las películas centradas en él que ha hecho Varda… Las que están influidas por Demy, sobre todo Jeanne y el chico formidable, no está previsto proyectarlas, aunque en el libro dedicado a Demy que publicaremos si hay un texto centrado precisamente en su influencia en el cine contemporáneo (Jeanne, las que citas de Resnais, el musical de Rivette, etc)…
22 marzo, 2011 - 17:59
El otro día vi Misterios de Lisboa, me pareció sencillamente de lo mejor que he visto en años: sus planos secuencia, el misterio que emana de la puesta en escena y la trama tan propia de un folletín (o un culebrón si nos atenemos a los tiempos actuales). Es como si se encontraran dos universos aparentemente opuestos: el de un cine “sesudo” con el el de un placer por contar historias más propio del cine más comercial. Supongo que sin su paso por Donosti habría sido difícil su estreno (¡cuatro horas!). Así que nada, ¡felicidades!