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Diario del Festival » SECCIÓN OFICIAL
Un muchacho llamado... ¿caballo?
ASBE DU-PA (Two-Legged Horse) • Irán-Francia • Samira Makhmalbaf (directora)
Sábado, 20 de septiembre de 2008

No dejó indiferente a nadie la cuarta película de la directora ira­ní Samira Makhmalbaf. Tras fi­nalizar la proyección de la dura e impactante Asbe du-pa (El ca­ballo de dos patas), la joven no quiso guardarse nada para sí. No se mordió la lengua a la hora de transmitir sus sensaciones en re­lación al filme.

Un joven, disminuido psíqui­co, es contratado por el padre de un chico disminuido físico para que diariamente lo transporte so­bre su espalda a un centro esco­lar. Los demás jóvenes de la cla­se, lo hacen en burro. El joven ‘ca­ballo’ recibirá un dólar diario por la labor realizada.

En palabras de la directora de Asbe du-pa, Samira Makhmalbaf, aunque el tema central de la pe­lícula “es la metamorfosis de una persona en animal” el mensaje de la película es mucho más pro­fundo. Gesticulante y apasiona­da en las explicaciones, en opi­nión de la iraní, el largometraje tiene una causa-efecto con las di­ferentes realidades bélicas que se dan en muchas partes del mundo, en pueblos, por lo gene­ral, castigados por las guerras y el hambre. Samira Makhmalbaf no tiene ninguna duda: “La ham­bruna o la violencia no son me­ros clichés”.

Los 101 minutos que dura la película están basados en el guión escrito por Mohsen Makh­malbaf, padre de la directora. “Nada más leerlo me enamoré de él. Que un ser humano se con­vierta en animal, es la metáfora de la vida”, dijo. En opinión de Sa­mira, la dura película que ha diri­gido cuenta con una gran carga simbólica.

Otro aspecto importante pa­ra la directora, es su modus vi­vendi a la hora de acometer un nuevo proyecto o película. Samira Makhmalbaf trabaja siempre con actores no profesionales. Y esa apuesta tiene sus riesgos. “Dar con los dos protagonistas de Asbe du-pa no me fue tarea fácil. Tuve que buscar y buscar. Uno de ellos es mendigo y el otro, arrastra una deficiencia mental. Tuvieron que ensayar bastante”.

“Al comienzo del filme, am­bos protagonistas son débiles –añade la directora– y hasta sur­ge cierta amistad entre ambos. Pero con el paso del tiempo, uno se impone al otro”. El caballero, al caballo. El disminuido físico, al psíquico. “Es decir, es la conoci­da relación de hombre contra hombre. He querido mostrar la realidad humana con la que con­vivimos. La película no tiene que ver con seres buenos y malos. Es una cruda descripción”. Pero aun así Samira cree que obviamos el presente.“Vivimos en un mundo en el que no queremos ver lo que sucede en la sociedad”.

Debido a problemas adminis­trativos, no pudo filmar la pelícu­la en su país. Tuvo que despla­zarse a Afganistán. “La película hay que contemplarla desde una perspectiva muy amplia”, añade. “Se podría haber filmado en cual­quier lugar puesto que el eje de la historia es humano y universal. Si los espectadores cierran los ojos, los cierran a la realidad”.
E.

 

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