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Estás en: Portada > 56 Edición 2008  > Diario del Festival > Viaje a la esperanza
Diario del Festival » SECCIÓN OFICIAL
Viaje a la esperanza
GENOVA
Lunes, 22 de septiembre de 2008

La primera vez que el director Michael Winterbottom visitó Génova, le pareció que la ciudad contaba con una interesante ambientación para filmar. “Fue así de sencilla mi elección”, dice el autor de esta historia.

Joe vive junto con su esposa y dos hijas en los Estados Unidos. Un accidente, tras el que fallece su mujer, le hace tomar una drástica decisión: desplazarse con sus hijas a la localidad italiana.

Winterbottom, un viejo co­nocido del Zinemaldia, se mide por tercera vez en la Sección Oficial. “Aunque me encanta la ciudad no tengo de momento in­tención de filmar en ella”, acla­ró sonriendo.

Para el actor Colin Firth, que interpreta al viudo, el rodaje fue muy sencillo. “Durante la graba­ción no hubo condiciones espe­ciales. Como éramos muy pocos, las relaciones se desarrollaron de manera natural. Paola -Mary, la hija menor- aunque era algo sus­picaz conmigo antes de cono­cernos, al final del primer día nos hicimos muy amigos”.

Desde la gestación del largo-metraje, Winterbottom tuvo muy claro que la madre iba a ser un elemento visual importante en la película. Pese a fallecer, no de­saparece completamente. Sigue presente en las visiones de Pa­ola, así como en los dibujos que la pequeña realiza desde que lle­gan a la ciudad italiana.

El director no cree que los personajes quieran evitar hablar de la muerte.“Han asistido al fu­neral, han llorado la ausencia de la madre… La película no se cen­tra en manifestaciones de dolor. La incógnita es si alejándose de los Estados Unidos serán capa­ces de comenzar una nueva vida en Génova. En su proceso de aco­plamiento, hemos intentado bus­car escenas para crear cierta in­quietud en el espectador”.

Colin Firth comparte la opi­nión de su director. “La película comienza con la niña llorando y yo abrazándola. No importa lo desesperados que se sientan, tie­nen que seguir desayunando, relacionándose… Ésa es la raíz de la vida. Sería una película com­pletamente diferente si estuvie­ran hablando constantemente sobre la muerte. Creo que la pér­dida de la madre se transmite de un modo subyacente”.
EZPALA

 

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