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Estás en: Portada > 56 Edición 2008  > Diario del Festival > Única en su género
Diario del Festival » JAPÓN EN NEGRO
Única en su género
JUBAKU: SPELLBOUND
Sábado, 20 de septiembre de 2008

El término japonés sokaiya alu­de a un tipo especial de práctica mafiosa que tiene como objetivo chantajear a grandes empresas y corporaciones mediante ma­quiavélicas maniobras. Una de ellas consiste en desvelar secre­tos administrativos o hacer co­rrer falsos rumores en las juntas de accionistas a no ser que la empresa en cuestión acceda a pagar el chantaje. No es más que la prueba de cómo la yakuza se adapta a los tiempos. Aunque ya no haya katanas por medio, sus métodos no por sibilinos son menos violentos: la espada de Damocles de una amenaza real pesa sobre ejecutivos y empresarios. La descripción de ese tipo de extorsión única en el mundo, típicamente nipona,es lo que ha­ce de Jubaku: Spellbound una película insólita,diferente a cual­quier otra que se haya acercado al mundo de la Mafia.

Gran amante del cine ameri­cano, el director Masato Harada combina hábilmente la detalla­da y bien documentada descrip­ción del sokaiya con un entrama­do que remite a mitos universa­les. Así, no es casual que el des­pacho del empresario corrupto esté dominado por una estatua de la loba amamantando a Ró­mulo y Remo, o que la acción se congele a veces como si se trata­ra de un fresco de la Antigua Ro-ma.El protagonista del filme (en­carnado por ese insustituible ac­tor que es Koji Yakusho) viene a ser una especie de“gentil y nobi­lísimo Bruto”que, como el héroe shakespeareano, lo arriesga to­do por fidelidad a sus principios y se levanta contra el tiránico Ju­lio César de turno.Por otra parte, el papel protagonista femenino del filme le está reservado a una ágil periodista que, un sentido homenaje que Harada le hace a su director favorito, Howard Hawks. Ese diálogo entre oriente y occidente no hace sino remar­car el choque cultural que supo­ne encontrar a una organización tan arcaica y local como la yaku­za volcada de lleno en el mundo moderno y globalizado. Y en esa fricción reside la gran originali­dad del filme,su posición de obra única en el género: al fin y al ca­bo, ¿existe alguna otra película de cine negro cuyo clímax no sea un tiroteo, sino una junta de ac­cionistas?
Roberto CUETO

 

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