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Estás en: Portada > 56 Edición 2008  > Diario del Festival > Un ejercicio de autobiografía ajena
Diario del Festival » TERENCE DAVIES
Un ejercicio de autobiografía ajena
LA BIBLIA DE NEÓN
Sábado, 20 de septiembre de 2008

Terence Davies propuso en La Bi­blia de neón (1995) un ejercicio muy atractivo: proseguir con su itinerario autobiográfico a partir de un texto ajeno. En los tres cor­tos que conforman The Terence Davies Trilogy habló en primera persona de su adolescencia y ju­ventud. En Voces distantes y El largo día acaba imprimió los re­cuerdos de su niñez. En La Biblia de neón siguió hablando de él mismo, de la naturaleza solitaria de la infancia, la ausencia del pa­dre, la relación con la madre, el primer paso hacia la madurez, el sexo y las canciones, tomando prestado un texto literario, el es­crito por John Kennedy Toole en 1953 pero no publicado hasta 1989, veinte años después de que el escritor se suicidara.

Esta película de Davies defi­ne a la perfección esa sensación, tantas veces expresada en críti­cas y artículos, de que un artista lleva a su terreno un material ajeno; toma prestado lo que han hecho otros y lo convierte inteli­gentemente en parte de su mun­do. Viendo La Biblia de neón se tiene la sensación de que el di­rector vuelve a recrear las parce­las ocultas de su memoria, pero en realidad no está haciendo otra cosa que adaptar el texto escrito por otro. ¿Fueron tan pa­recidas las infancias del director y las del protagonista de la nove­la de Toole? Lo que hizo Davies, en un trabajado proceso de selección, fue coger de la novela original aquellas cosas que más se aproximaban a su propia experiencia. Y lo mejor es que las hizo suyas sin alterar, modificar o traicionar el espíritu del libro. Modélico proceso de adapta­ción, pues, ideal para los recu­rrentes debates sobre la rela­ción entre el cine y la literatura, entre la literatura y el cine.

La película parte del recuerdo en sentido doble: recuerda Da­vies, a través de la escritura de To­ole, y recuerda David, el protago­nista del relato, viajando de no­che en tren y evocando los días finales de su infancia en una po­blación del sur de los Estados Unidos –eso sí cambia en rela­ción al Liverpool natal del cineasta–, una comunidad de mar­cado acento baptista. Aunque la figura de la madre resulta relevante, como siempre en el direc­tor, y la del padre, desde la au­sencia física, ejerce también una fuerte influencia en el drama, aún lo es más la de la tía del protago­nista, una veterana cantante de night club, ajada pero lúcida, que se convierte en la mejor amiga y la única confidente de David en sus años de transición. Gena Rowlands brinda una de sus me­jores composiciones en el papel de la tía Mae, como si aún la di­rigiera su marido, John Cassave­tes, y acepta el reto de cantar dos de esos preciosos estándares es­cogidos por Davies que marcan el sentimiento y la pauta del re­lato, “How Long Has This Been Goin’ On”, de George e Ira Gersh­win, y “My Romance”, de Richard Rodgers y Lorenz Hart.

Davies abriría su cine a la li­teratura con La Biblia de neón, ya que su siguiente película, La ca­sa de la alegría (2000), adaptó a Edith Wharton, y en 2007 rea­lizó para la BBC Radio Drama una emisión de Las olas, la obra de Virginia Woolf. Ahora prepara un filme inspirado en un libro de Ed McBain, uno de los grandes de la novela negra.
Quim CASAS

 

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