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Diario del Festival » ZABALTEGI - NUEVOS DIRECTORES
El baúl de los tesoros
COSAS INSIGNIFICANTES
Lunes, 22 de septiembre de 2008

Hay películas en las que nada más ver la primera escena algo te dice que vas a disfrutar, que te vas a emocionar y que sus personajes se van a quedar du­rante una temporada viviendo en tu memoria. Suele suceder que esas historias son, en apa­riencia, pequeñas, sin ansias de trascendencia, totalmente ale­jadas de la épica. Esos filmes se asemejan bastante a las cosas insignificantes de esta pelícu­la, que parecen no tener ningún valor, pero, si se observan con detenimiento, resulta que están llenas de poesía.

Esmeralda, una adolescente pobre que cuida de su anciana abuela y de su hermana peque­ña, va guardando en una caja co­sas que encuentra por la calle, cosas aparentemente sin valor que alguien ha perdido, ha olvi­dado o ha tirado. Son cosas co­mo un teléfono apuntado en un papel, un caballito de mar hecho con papel o una flecha también de papel. Son cosas en las que nadie repara, pero Esmeralda las va guardando como si fueran auténticos tesoros. En realidad, todas estas cosas insignifican­tes tienen detrás relaciones tor­mentosas, desencuentros, en­fermedades, malentendidos e incomunicación.

Hay un tipo de cine, casi se podría decir que constituye todo un género, basado en historias que no sólo se cruzan, sino que giran sobre ellas mismas, se re­tuercen y saltan para llegar a de­senlaces más o menos sorpren­dentes, más o menos previsibles. Pero sólo en contadas ocasiones estas vidas cruzadas alcanzan el nivel de calidad de Cosas insignificantes, una ópera prima que sorprende por su altura poética. Es verdad que los intérpretes, en­tre ellos Carmelo Gómez, contri­buyen de forma decisiva, como seguramente también tendrá que ver el hecho de que Guillermo del Toro se haya encargado de la pro­ducción ejecutiva de este filme, que, por otra parte, poco tiene que ver con la mayoría de las películas que él ha dirigido.

Además de Esmeralda, su her­mana, la abuela que sueña con montañas y la caja del tesoro, des­filan por la pantalla un padre que no ha hablado con su hija durante años, una mujer sexualmente insatisfecha, un niño gravemente enfermo, una ex campeona de ti­ro con arco con un matrimonio infeliz o un niño de la calle. Todos ellos llevan vidas difíciles, tienen problemas y sufren, pero en sus historias hay algo que atrae, una lírica que engancha y emociona.

Detrás de cosas insignifican­tes hay un excelente grupo de ac­tores y una labor de dirección absolutamente meritoria, pero, co­mo suele ocurrir con este tipo de historias en las que los persona­jes se van cruzando constante­mente, nos encontramos sobre todo con un soberbio guión, cu­yo mérito se agranda precisa­mente por estar construido so­bre cuatro cosas en teoría insig­nificantes.
M.B.

 

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