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Diario del Festival » ZABALTEGI-NUEVOS DIRECTORES
Apoyo entre perdedores
AMATEURS
Jueves, 18 de septiembre de 2008

La historia que cuenta Amateurs ha sido abordada por el cine en más de una oca­sión: diversas circunstancias reúnen a dos personas que no se conocían de nada y todo pa­rece indicar que la relación va a terminar en un absoluto desas­tre, pero, frente a todos los pro­nósticos, lo que surge es un sentimiento mutuo de cariño, un instinto de protección hacia alguien a quien se percibe to­davía más frágil, todo ello con el contrapunto de un cierto egoísmo por parte de quien es más consciente de su soledad. Gabriel Velázquez ha tenido el acierto de evitar el exceso de sentimentalismo, por una par­te, y de dejar ciertas zonas os­curas que aumentan el atracti­vo de este largometraje.

Blanca vive en Marsella y sueña con ser atleta, con ganar carreras de 1.500 metros y ma­ratones –hay algo en este personaje que recuerda al protagonis­ta de la película de Alfonso Hun­gría África, que corre continua­mente como si eso fuera sufi­ciente para escapar de una exis­tencia insatisfactoria–. Un día va a buscar a su madre al trabajo y la encuentra muerta, aplastada por unas cajas de pescado. Al re­volver entre sus papeles en­cuentra un nombre y una direc­ción en Madrid.

Las primeras imágenes de Blanca se van alternando con las de un hombre en su casa de Vallecas, alguien a quien todo el mundo llama Nieves. Cuando se está duchando se derrum­ba. Esta persona,un capataz de obra que se resiste a reconocer su declive físico, ha comenzado a recibir cartas en sobres de co­lor rosa. Un día, al volver a casa, encuentra a Blanca en la puerta de su piso. Parece que la relación no va a ser sencilla, pero acaba funcionando: el viejo hu­raño comienza a abrirse al mundo y la joven sonríe cuando sale a correr con quien la ha acogido. Ambos llegan a apun­tarse en la Sansilvestre valleca­na –en la categoría “amateur”, por supuesto–. Pero un día al­guien le dice que su padre era otra persona y cuando lo busca sólo consigue un reloj y el testi­monio de alguien que le dice que murió en el trabajo. A partir de ahí las cosas se irán compli­cando.

Gabriel Velázquez hace que la película respire y transmita una verosimilitud a la que con­tribuyen los dos actores.
M.B.

 

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