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Diario del Festival » JURADO - SECCIÓN OFICIAL
«Los festivales europeos tienen una idea muy obstinada del cine nipón»
MASATO HARADA
Domingo, 21 de septiembre de 2008

Lo primero que desta­ca el realizador japo­nés Masato Harada sobre el Jurado del que forma parte es la buena química de la que gozan. “Tenemos un gran ambiente. Además, es muy enriquecedo­ra la mezcla de generaciones con la que contamos, así como las escuelas de las que veni­mos. Por un lado, tenemos es­ta joven escuela a la que per­tenecen las encantadoras Leo­nor, Nadin y Martina, y por otro lado, la vieja escuela que inte­gramos Jonathan, Michael y yo. Y cómo no, la magnífica Clare que está entre los dos”. Hoy he­mos ido a comer todos juntos y ha servido para establecer las bases”.

Director de cine, escritor y actor, Masato Harada nació en Numazu, Japón, en 1949. Vino por primera vez al Festival en 1972, “entonces se celebraba en julio”, recuerda. Es un mo­mento que le trae gratos re­cuerdos. “Me encontraba en el Festival de Berlín cuando deci­dí que quería venir al de San Sebastián porque me enteré de que Howard Hawks presidía el Jurado de aquella edición. Vine directo, acreditándome como corresponsal de Kinema Jumbo”.

“Aquí empezó mi carrera y mi estrecha colaboración con él durante cinco años. Esta ciu­dad es una especie de santua­rio para mí. Este encuentro de ensueño siempre lo recuerdo con los puentes majestuosos”.

El realizador japonés se alegra de que el Festival le haya dado la excusa ideal para re­gresar a San Sebastián,“sobre todo volver como miembro del Jurado. He venido con mi mu­jer y mi hijo y se han enamora­do de la ciudad. Es curioso có­mo puedes recordar ciertos si­tios y rincones a pesar de lo mucho que ha cambiado. Los restaurantes son únicos. De lo que no me acordaba era de la cantidad de pintxos que hay en todos los bares”. La noche de la entrevista Harada presentaba su filme.

Más cine negro, por favor
Harada celebra la iniciativa de este ciclo de cine negro japo­nés: “Es estupendo. Creo que nunca se ha hecho algo así ni siquiera en Japón. Es muy difí­cil poner todos estos filmes juntos bajo el mismo título. Creo que el Festival ha realiza­do una gran labor”.

“En Japón -se lamenta el ci­neasta- el film noir está acaba­do. Nadie apuesta por él. Con lo cual, esta muestra de cine negro manifiesta que en mi pa­ís este género también funcio­na bien y que se han hecho pe­lículas muy buenas. Tristemente, está considerado muy pobre en Japón. Las películas que triunfan en taquilla son aquéllas basadas en cómic mangas o en series de televi­sión. Es un tema bastante frus­trante”.

Según Harada, los progra­madores de festivales europe­os como Cannes y Venecia tie­nen una idea muy obstinada de lo que tiene que ser una pelícu­la japonesa: “Tiene que ser lenta y con pocos personajes. Mis películas tienen un tempo más acelerado, y más personajes, con más escenas, a pesar de haber pasado por el mismo sistema creativo. No les intere­san las ambivalencias y las metáforas en el cine japonés: quieren el mínimo de perso­nas, en un tempo muy lento y una historia simple y fácil de entender”.

Tras su experiencia de va­rios años en Los Angeles, el ci­ne de Harada se ha dejado in­fluenciar por el formalismo americano: “A pesar de que me encuentro a caballo entre las producciones de EEUU y Japón, ante todo me considero un realizador japonés. Mi técni­ca es heredera de Kurosawa influenciado por John Ford y Ho­ward Hawks”. Pero su orientación a la hora de dirigir actores, la asemeja a la de Mike Leigh y Ken Loach, “una aproximación mucho más naturalista. Todas esas mezclas son el tipo de pe­lículas que me gustan”.

Harada ve el Zinemaldi co­mo un punto de encuentro en­tre cineastas de todo el mundo y una gran puerta al cine latino. “Recuerdo que cuando yo estu­ve aquí hace 36 años, veía unas cuatro o cinco películas al día y conocí a muchísima gente del sector. Mi hijo, que ha venido conmigo, es montador y está entusiasmado. Es un buen mo­mento para él de conocer a gen­te de su edad de otros puntos del mundo con quienes poder intercambiar ideas”.

A pesar de la gran comuni­dad nipona en países latinoa­mericanos como Brasil y Perú, el realizador asegura que el intercambio cultural no es tan flui­do: “El cine latino no nos llega, pero es un cine que me interesa mucho,y por eso veo esta mues­tra como una oportunidad de ver lo que se está produciendo”.

Uno de los proyectos que tiene en su cabeza,de hecho, es una historia sobre una pequeña comunidad japonesa que llegó a una isla cerca de la costa bra­sileña poco antes de acabar la II Guerra Mundial. Cuando llega­ron los rumores de que sus compatriotas habían perdido la batalla del Pacífico y habían fir­mado la rendición, se negaron a creerlo, tanto que crearon una realidad paralela y recrearon la escena de la firma del tratado de tal manera que el emperador Hirohito salía triunfante sobre MacArthur.

"Esta ciudad es como un santuario para mí"

"Nadie apuesta por el cine negro en Japón"

Ane RODRÍGUEZ

 

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