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Alegría: «Emak Bakia no se dice, se grita»
EMAK BAKIA BAITA
Viernes, 28 de septiembre de 2012

Una película vanguardista de Man Ray llamada Emak Bakia, (Déjame en paz), desata la historia de una búsqueda: la casa donde se rodó aquella película cerca de Biarritz es la meta del realizador Oskar Alegria que decide emprender un camino a pie hacia su localización. De aquella mansión, Man Ray solo dio a conocer la imagen de su puerta principal, dos columnas de una ventana y un trozo de costa cercana. La búsqueda a través de esas imágenes antiguas no será fácil. El nombre no figura en los archivos y nadie recuerda hoy la casa. Por eso se pedirá ayuda y colaboración a otros informantes como el azar y el viento.

La investigación lleva al cineasta por distintos rincones del mundo, en los que se encuentra decenas de sorpresas que van dando forma a la cinta. Poco a poco, el espectador deja de preocuparse por aquel lejano objetivo, el viejo caserón, y comienza a centrarse en las historias que Alegría esboza a lo largo de la película: “Desde el principio, me vi atraído por el significado de esas dos palabras, que incluso mucha gente ha adoptado como lema artístico, y acaban siendo el argumento principal de la película. ‘Emak Bakia’ no se dice, se grita. En mi trabajo se puede ver una pequeña recopilación de muchas de las veces que se ha utilizado este término en la cinematografía de todo el mundo, incluso me encanta que un hombre extranjero llame así a su casa”.

Emak Bakia baita es una obra de cine experimental en la que Alegría se cuelga la mochila al hombro y, sin ningún tipo de guion, va dejando que las historias que vive vayan poniendo voz al documental. Son una “cadena de eurekas” que le llevan a encontrarse estas palabras en sitios como Florencia, Rumanía o París. El propio director aseguraba que no ha querido seguir ninguna línea recta en este trabajo y que el camino fue más bien “como las euskal dantzak, en las que los pies se entrecruzan y no hay una sola línea recta. Para mí es también una forma de decir “emak bakia”. Cuando trabajo en la televisión tengo que seguir unas normas, pero aquí me he sentido completamente libre para lograr un trabajo muy personal, libertario y salvaje”.

La cinta cuenta con colaboradoresde excepción como la de Bernardo Atxaga y Ruper Ordorika entre otras muchas. Por casualidad, ambos forman parte de una asociación artística llamada Emak Bakia. Atxaga se encarga de guiar al espectador a través del significado de estas dos palabras, mientras Ruper Ordorika recalca la importancia del término en la canción “Izen zaharra”, compuesta por Joseba Sarrionaindia.

Emak bakia baita ha estado en Festivales de Cine de Edimburgo, Buenos Aires, México y Reino Unido donde con su estreno las críticas han sido muy positivas. “Una sorpresa maravillosa” o “Oskar Alegría tiene un ojo maravilloso para el cine” han sido algunas de las frases en las revistas especializadas. “De todas formas lo que más me ha sorprendido hasta ahora es que en todos los sitios donde he estado me he encontrado con gente que ha visto la película dos veces en la misma semana. Eso me ha parecido verdaderamente increíble”. Un buen comienzo para el cineasta navarro.

N.A.

 

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