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Diario del Festival » Muriel Box
La joven del cuadro
Portrait from Life
Jueves, 27 de septiembre de 2018

El inicio de Portrait from Life (1949) parece anunciarnos una comedia ligera. Un oficial británico llama por teléfono a una amiga, quizá novia, y esta le cuenta despreocupadamente que acaba de casarse esa misma mañana. Él se enfada, aunque tampoco demasiado. Pero ese tono ligero cambia en la siguiente secuencia, cuando el oficial en cuestión entra en una galería de arte y queda fascinado por el retrato de una mujer, lo mismo que les pasaba a Edward G. Robinson y Joseph Cotten al contemplar los cuadros de Joan Bennett y Jennifer Jones en La mujer del cuadro y Jennie, respectivamente.

Este film de Terence Fisher, el tercer largometraje en la carrera de quien una década después tomaría las riendas de las horror movies de la compañía Hammer Film, no se transforma en un film noir fatalista como en el caso de la película de Fritz Lang, ni en un ejercicio fantástico de obsesión amorosa como en la de William Dieterle. El guion de Muriel y Sydney Box versa inicialmente sobre la fascinación masculina por la mujer de un cuadro, cierto, pero la joven, de nombre Hildegarde, es de origen judío, ha experimentado en propia carne la barbarie nazi, sufre amnesia y vive bajo la protección de un criminal de guerra. La trama deriva hacia terrenos más pantanosos.

El contexto del relato es totalmente coherente con los intereses manifestados por Muriel Box en ese momento, ya que en el mismo 1949 debutaría como directora completando el rodaje de The Lost People, cuyos protagonistas son refugiados y supervivientes de los campos de exterminio nazis procedentes de toda Europa. Fisher dirige con elegancia y cierta capacidad neblinosa para el misterio amnésico, y cuenta en el papel del criminal de guerra con Herbert Lom, a quien en 1962 convertiría en el demente protagonista de su versión de El fantasma de la Opera. Mai Zetterling encarna a Hildegarde. La actriz sueca había llegado al cine inglés después de protagonizar varias películas de Ingmar Bergman. No solo interpretaría este film escrito por Muriel Box; participaría también en dos de sus películas como directora, The Lost People y The Truth About Women. Después regresó a su país y pasó a la dirección con títulos notables, aunque hoy olvidados, como Juegos de noche (1966).

Fisher y los Box igual se entendieron bien. Igual no. Un año después de Portrait from Life, Muriel debía dirigir So Long at the Fair (aquí titulada Extraño suceso), otro relato de misterio psicológico. Su protagonista, Jean Simmons, no pierde la memoria sino que extravía a su hermano: el joven desaparece por las calles de París sin dejar rastro alguno. Simmons no quiso que la dirigiera una mujer y presionó a los productores, los mismos del film anterior, hasta que Muriel fue apartada del proyecto. ¿Quién la substituyó? Terence Fisher.

Quim Casas

 

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